sábado, 20 de junio de 2026

Tierras Altas de Lorca - Coy - Sierra del Burete y Lavia con la Cabra

 

Hacia el sureste, la sierra de Cambron y Pedro López con el pico de la Selva y sus 1.521 metros, nosotros nos conformaremos con visitar la de Lavía, más cercana y un poco más modesta con su Morra de la Plata que apenas llega a los 1.236 metros.


Pero no adelantemos acontecimientos, estamos en las “Tierras Altas” en la pedanía de Coy a unas siete leguas de Lorca. Al este, Mula, por el norte Cehegín, Bullas y Caravaca. Al sur Lorca y por el oeste destacan, más allá de la Puebla de Don Fadrique, las sierras de la Sagra, Segura y Cazorla.

 

Es la diputación más al norte de todas las que conforman el término municipal de Lorca y confeccionan unas jarapas estupendas, que, aunque no lo creáis, tiene su mérito. Se hacen a partir de lana o trapos viejos de infinitos colores, terminando en resultonas alfombras, mantas, colchas o cortinas, muy usadas en la cuenca del Mediterráneo, en especial en las regiones de Andalucía y Murcia. Aunque no solo de jarapas vive Coy, su economía se basa en la trilogía de la vid, olivo y almendro principalmente y sus vinos gozan de gran aprecio.

   

La población cuelga del cerro de Coy, de ahí el nombre, aunque su etimología se basa en dos ramas que se unen en un tronco común. Por un lado, deriva del latín collins (colina o cerro) y por el otro de la diáspora judía que se asentó en estas tierras y cullos sacerdotes eran llamados por los nativos cohiim que al latinizarse quedo como Coy. De este cerro surge un manantial que da origen a la “famosa playa” del pueblo.

 

Comenzamos nuestra andadura por el denominado Altiplano de Coy, llanura recorrida por multitud de ramblas secas que, a pesar de todo, dan origen al río Turrilla, afluente del Guadalentín. En este altiplano se encuentran numerosos cerros que han estado habitados desde antiguo, lo que atestiguan los restos arqueológicos encontrados, como en el cerro de Las Viñas, yacimiento Neolítico y poblado argárico de la Edad del Bronce. La Tejerica; el Villar, villa romana donde apareció la escultura del dios romano Mercurio y el poblado tardo-romano del cerro del Calvario (cerro de Coy), o La Fuentecica, necrópolis íbera donde se halló el famoso pilar-estela, conocido como el León de Coy.

  

Dejamos los coches junto a la playa y encaminamos nuestro pedaleo hacia el norte, en dirección a la sierra del Burete. Nos introducimos por el barranco de la Hoya Quemada comenzando a subir. Rodeamos el Mayar Alto y por el camino del Reventón bajamos de nuevo hacia el altiplano. Ahora es la sierra de Lavia la que nos espera. Para ello volvemos casi hasta Coy para desviarnos a nuestra izquierda y comenzar la subida.

 

No será fácil, nos introducimos hacia el este sorteando un cerro tras otro hasta comenzar la verdadera subida a Lavia. En el Collado del Palancar, giramos decididamente hacia el oeste dejando el Pico de Lavia (1.236 m.) a nuestra izquierda. Entre la Morra de Jesús y la Morra Pleguera giramos otra vez hacia el este para por el Collado de Posadilla buscar de nuevo el altiplano.

 

Pero aun nos falta subir el barranco del Estepar y dejar atrás la Umbría de las Lomas para descender por la Cañada del Espejo que nos dejará a las puertas de Coy.
Tanto “sufrir” nos ha abierto el apetito y nos vamos al bar Jesús, lo que ocurre a continuación os lo podéis imaginar vosotros. Repuestos nada mejor que un fresco baño en la playa fluvial.


Mariano Vicente, 20 de junio de 2026  


 

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