martes, 2 de junio de 2026

El Carche (Jumilla)

Colinas onduladas, monte bajo que huele a romero y tomillo, una vieja venta abandonada y el Carche frente a nosotros, retándonos. Será una mañana estupenda. La idea, darle la vuelta completa subiendo a la Madama, unos 50 km en total y 1250 mts de desnivel acumulado. 

Pero las cosas no siempre son como las pensamos y la idiotez, la vejez, la falta de costumbre o simplemente la mala suerte lo impiden. Todo comienza a primera hora de la mañana, bajo la bici, preparo GPS, GoPro, mochila, agua, barritas y todos los útiles más o menos necesarios para una ruta de este tipo, sin olvidar gafas y teléfono móvil. Solo queda buscar a Ángel y subir las bicis al coche. 


 

Vamos bien de tiempo y nos permitimos el pequeño lujo de un expreso con tostadica. La autovía está un poco saturada, a pesar de la nueva variante de Alguazas, parece que no ha descongestionado mucho. Nos armamos de paciencia y seguimos rumbo a nuestro destino que no es otro que la vieja venta Casa Viñape, hoy abandonada, pero casi perfecta para dejar el coche y comenzar nuestra ruta en bici.


 

Aparcamos, bajamos las bicis, cascos, guantes y gafas colocados, mochila a la espalda y doy al botoncito de conexión de la e-bike. Nada, ni flores. Lo vuelvo a intentar y nada. Una pequeña, pequeñísima luz se va encendiendo en mi cabeza. No, no puedo ser tan torpe, es imposible ser tan despistado por no decir idiota. ¡He olvidado colocar la batería! 

A lo hecho pecho. Me quedo sin ruta. Convenzo a los compañeros, la verdad es que no me ha costado mucho, de que hagan la etapa y yo les esperare aquí. 

Y aquí estoy escribiendo estás notas protegido bajo la sombra de un árbol a espaldas de la venta. No hace mucho calor y una ligera brisa refresca el ambiente, solo de vez en cuando, a algún bicho le da por incordiar, pero nada grave. 

Un camión se detiene en el aparcamiento, se baja el conductor 

—buenos días… 

—buenos días, le contesto. 

Me mira sorprendido al verme bajo el árbol e intrigado por mi vestimenta y la bici tirada a mi lado. Es un buen momento para dar explicaciones, le digo que me he olvidado la batería. Me mira con asombro, él también tiene una Trex y nunca le ha sacado la batería. Yo le digo que lo hago a diario, que llegó a casa, saco la batería y subo la bici a la terraza. Me cuenta que está haciendo la parada reglamentaria de media hora, que es de Cartagena, que sí conozco la zona. Hablamos de rutas por San Julián y demás fortalezas, de la rambla del Cañar y Puntas de Calnegre. Se va y yo sigo esperando. 

Pasa el tiempo lentamente y otro camión se detiene, bajan una chica y un chico, el conductor se queda en el vehículo. Son los basureros y vienen a recoger los contenedores. Están llenos, no sé conque frecuencia lo hacen, pero las casas de los alrededores, en contra de lo que pudiera parecer, están habitadas. 

Sigo esperando, ya casi es medio día, es posible que no tarden mucho en llegar, va a depender de lo que se entretengan con las bonitas vistas de las salinas de la Rosa, o haciendo fotos de recuerdo en el refugio de la Madama. 


 

Ya llegan, no han tardado mucho. Unas risas recordando la batería y a comer. Arroz, conejo y caracoles, estaba muy bueno. Antes algunas “cositas” `para entrar en calor y vino, muy buen vino que para eso estamos en la zona. 

Espero que la próxima vez la memoria, no me gaste otra mala pasada. 


 

Mariano Vicente, 2 de junio de 2026