Rocoso, bravo, quemado por el sol, mirando de tú a tú a su primo el Morrón de Totana, el Pedro López es, con sus 1.568 metros de altitud, la segunda cumbre más alta de sierra Espuña. Su forma amesetada lo convierte en una atalaya que nos proporciona una de las panorámicas más completas sobre el Parque Regional de Sierra Espuña y parte de la Región de Murcia.
Al oeste, el inconfundible cejo de Peñarrubia y la blanca cabellera de la Sagra. A lo lejos, al suroeste, se insinúan las blancas cumbres de Sierra Nevada.
Al norte, la sierra de Pedro Ponce coronada por la Selva.
Al sur el abismo, el manto verde de Sierra Espuña y los contrafuertes de Peña Apartada.
En frente, el Morrón de Totana y la blanca bola del radomo (cúpula geodésica) que protege la antena del radar del Escuadrón de Vigilancia Aérea n.º 13 (EVA 13) del Ejército del Aire y del Espacio.
Sierra Espuña, Parque Natural, cuenta con las máximas protecciones regionales y todo lo necesario para convertirse en Parque Nacional ¡Dios dirá si lo consigue!
La ruta
Nuestro punto de encuentro será el Centro de Interpretación Ricardo Codorniu, punto de información del parque y de los valores naturales de Sierra Espuña, como la flora y fauna, las actuaciones de restauración hidrológico-forestal de finales del siglo XIX, la historia geológica, así como información sobre los valores culturales de este espacio natural protegido.
Desde el Centro, accedemos a la pista forestal de la Cuesta del Marqués que por la umbría de Peña Apartada nos llevará al Collado Bermejo. Reagrupamientos y sesión fotográfica.
Nos dejamos caer por carretera en dirección a Totana, al llegar a la cercanía del collado Pilón tomaremos una pista que sale por nuestra derecha casi en dirección contraria, es la pista de la Casa Forrestal de la Carrasca.
Una vez superada la casa, dejamos la pista por una senda que se insinúa a nuestra izquierda. Senda que se encuentra muy sucia por los restos de poda y saneamiento de los pinos.
Sale la senda de nuevo a la pista de la Carrasca para superar el Collado Pelao. Seguimos hasta el Collado de Totana para desviarnos a nuestra derecha por la pista que, tras superar el collado del Humero, baja hacia el cortijo de Malvariche. En este collado, ahora sí, nos vamos directos al Pedro López.
Las vistas son inmejorables, no solo nos permite hacernos una idea integra del Parque Natural de Sierra Espuña, sino también de toda la Región de Murcia e incluso podemos observar emblemáticos iconos de las aledañas como la Sagra o Sierra Nevada.
Tras las fotos de rigor, debatimos sobre la mejor ruta de bajada. Algunos proponen los Pozos de la Nieve, construidos entre los siglos XVI y XVIII fueron utilizados para el almacenamiento de la nieve. Hoy, vestigio histórico de valor incalculable dentro del patrimonio de Sierra Espuña. La nieve era almacenada y transformada en hielo para posteriormente, cortada en bloque, bajarlos a lomos de animales de carga para usos sanitarios o el consumo doméstico de las familias adineradas de Murcia, Cartagena y Orihuela. Pero se impone la ruta “más rápida” que tras llegar al Collado de la Poza del Pino Blanco se deja caer por la umbría de Cerro Espuña hasta el Collado Bermejo.
Comenzamos el descenso por la pista de la Cuesta del Marqués, para dejarla a los pocos metros por una senda a nuestra derecha que algunos llaman “La Salvaje” que va casi paralela a la pista y un poco por encima. Estrecha senda que recorre la umbría de Peña Apartada y se ve obligada a perder altura con unas series de revueltas en zigzag por el Barranco del Marqué que nos dejará de nuevo en la pista y directos al Centro de Interpretación.
Ya no nos queda más que situarnos en el área recreativa de la Perdiz y en su restaurante donde Paco nos deleitará con un sabroso arroz y conejo con caracoles, amen de otras viandas como las alcachofas confitadas en aceite de oliva virgen o el jabalí con crema de castañas. ¡Qué le vamos hacer, somos de voluntad débil!
Mariano Vicente, 17 de marzo de 2026













