martes, 21 de marzo de 2017

Camino Santiaguista de Caravaca - Presentación


La Encomienda Santiaguista defendía la frontera cristiana de las huestes musulmanas entre los límites de la Orden de Calatrava y el Reino de Murcia, lo que me permite una magnifica escusa para ganar el jubileo recorriendo esta frontera. Comenzaré en Manzanares, límite sureste de la Orden de Calatrava, para a los pocos kilómetros en dirección a Villanueva entrar en San Carlos primero de los pueblos de nuestro camino bajo la protección de la Encomienda Santiaguista. El recorrido continua por Villanueva, Alcaraz, Ayna, Elche de la Sierra, Socovos, la fronteriza Tazona, Moratalla y por fin   Caravaca donde obtendremos nuestro merecido jubileo. Serán alrededor de 300 kilómetros de carretera que pretendo realizar en tres jornadas comenzando el 27 de marzo. Para llegar al inicio de la ruta tomaré un tren hasta Alicante y desde aquí otro hasta Manzanares llegando a la población a medio día y comenzando de inmediato a pedalear hasta Villanueva de los Infantes. Todo preparado a la espera del que el tiempo no lo impida.

martes, 7 de marzo de 2017

Una Orbea Moncayo


Mi mujer y mi hija llegaron a casa con una cara que irradiaba felicidad: - Te hemos traído una cosa. Y en sus ojos se dibujaba una sonrisa pícara. Sorprendido; no imaginaba que podía ser, lo único que sabía era que habían ido a un rastrillo de anticuarios en Ifepa. Y allí estaba, una vieja, oxidada y llena de telarañas Orbea Moncayo en un estado lamentable. El estupor dibujado en mi rostro; no me lo puedo creer ¿Pero esto que es? Repuesto de la sorpresa, lo primero que me vino a la cabeza fue: ¿con esto que hago? Estáis locas; les digo, ¿sabéis lo que estáis haciendo? Total por treinta euros que nos ha costado... me contestan, lo que no saben es que costará muchísimo más ponerla en orden de marcha.


Varios meses estuvo en el trastero sin tocar hasta que un día la saque fuera. La miraba y la volvía a mirar y no sabía lo que hacer con ella, sucia y oxidada como estaba. Comencé limpiando manillar, potencia y manetas. Descubrí que el estropajo de acero lo dejaba impecable sin llegar a rallarlo. Lo emplee para casi todo, desde la tija a la bielas pasando por llantas y bujes. Parecía que la cosa marchaba bien, las piezas no estaban quedando mal, pero requerían de mucho trabajo y paciencia, pero para las dos cosas me quedaba todo el verano por delante, no habría problema. Otra cuestión eran las pegatinas, las encontré por Internet, para la palabra Orbea no había problema, eran iguales a las que traía, pero para Moncayo no. Como no encontré otras me quede con estas, ya vería lo que haría una vez el cuadro pintado.


Al cuadro, una vez desmontada la dirección y el pedalier, le dí una buena pasada de lija gruesa para ver hasta que profundidad llegaba el oxido, y para mi sorpresa no era muy profundo, pero no se podía dejar así, no había más opción que pintarlo. En marzo mi hijo, obsequioso él, se había ofrecido a pintarlo como regalo de cumpleaños, cosa que al final hizo junto con los amigos. La verdad es que ha quedado muy bien, no esperaba yo un resultado tan bueno, lo han dejado como verdaderos profesionales. Durante el tiempo que duró el granallado y pintura, busque las pegatinas, que aunque caras, me llegaron enseguida. Estoy manteniendo las piezas originales, no quiero tener que sustituir ninguna salvo las que sean absolutamente necesarias por el desgaste. Pasado el verano y después de mi viaje a Granada [1], comencé con el montaje en el local de mi amigo Tomás Moya, dueño de la tienda Con2pedales y con su profesional asesoramiento. Pusimos cubiertas, cámaras, fundas y cables, las zapatas de freno y la cinta del manillar, todo lo demás son los componentes originales, algunos como el cambio, de la marca francesa Triplex, también se ha sustituido la cadena que estaba demasiado oxidada.


De las ruedas solo he tenido que sustituir algunos radios rotos y no han quedado demasiado mal una vez centradas. En una de ellas, la llanta presentaba una pequeña deformación producida probablemente por el típico "llantazo" y que he intentado enderezar para que afecte lo menos posible a la frenada. Los bujes, con un poco de grasa se han mostrado muy agradecidos y ruedan con suavidad, bueno quizá el trasero se agarra un poco. Una vez puestas las pegatinas la bicicleta ha quedado de "exposición", por eso la hemos dejado en la tienda.


Un poco de historia

La marca Orbea tiene una historia de 175 años, bien es verdad que no siempre se dedico a la fabricación de bicicletas, su sede esta en la ciudad vizcaína de Mallavia en el País Vasco.
En el año 1859 en la ciudad de Éibar, los hermanos Juan Manuel, Casimiro, Mateo y Petra Orbea Murua ya fabricaban bicicletas, pero pronto derivaron hacia la producción de armas y munición. Tras una serie de vicisitudes la empresa de divide, una parte sigue con la producción de cartuchos y se traslada a Vitoria, la otra continua en Éibar y se especializa en la construcción de bicicletas a partir de 1926. En 1950 bajo patente francesa comienza la fabricación de Velosolex, una bicicleta con el motor situado sobre la rueda delantera. En 1975 traslada sus instalaciones a la ciudad vizcaína de Mallavia convertida ya en cooperativa del Grupo Mondragón. En el 98 se expande a nivel internacional llegando a los principales países europeos y Norteamérica, llegando a abrir plantas de producción en Kunshan (China) y Aveiro (Portugal), conservando en la actualidad la de Aveiro y Mallavia. Orbea es una marca que se ha caracterizado a lo largo de su historia por su implicación deportiva, desde sus comienzos con los hermanos Montero a Federico Ezquerra y Mariano Cañardo hasta la actualidad. Lo podemos comprobar en una serie de vídeos producidos por la misma marca que reflejan toda su trayectoria:

- Orbea 175 aniversario. La película. (https://m.youtube.com/watch?v=fM6KRjEte5o)


Mariano Vicente, marzo 2017.


[1] El veleta y yo (https://achobike.blogspot.com.es/2016/08/el-veleta-y-yo-1_63.html)

lunes, 27 de febrero de 2017

Mi Pinarello



El cuadro de mi Pinarello proviene de un intercambio entre mi amigo Antonio Máximo y yo. Él me daba unas preciosas ruedas Mavic Sup y yo un transportín con bolsa trasera incluida de Topeak, pero por una extraña carambola del destino en el lote termino entrando unas vetustas manetas Shimano SC 6500; hoy colocadas en mi "trotona", y este magnifico cuadro. Es un Pinarello Montello, con tuberías Columbus SL y pintado de un gris celeste difuminado y una pegatina que dice: Campione Olimpico, Campione d´Italia 1984. Pinarello es una marca irremisiblemente unida para los aficionados españoles a la figura de Miguel Indurain, quien sobre una Pinarello; La Espada, batió el récord de la hora y con la misma marca ganó cuatro de sus cinco Tours, pero ya en 1988 otro español Perico Delgado había ganado el Tour de Francia con ella. Ser el último, obtener la "la maglia nera" del Giro de 1951 fue lo que permitió a Giovanni Pinarello montar su empresa un año después, pues a pesar de lo que parezca esta "maglia" era muy apreciada y disputada en la época, esto permitía a su portador disfrutar de una merecida fama y sobre todo dar una vuelta triunfal en el velódromo de Vigorelli de Milán junto al ganador del Giro, Fiorenzo Magni y al rey de la montaña Louison Bobet.



El idilio de los aficionados españoles con el constructor de Treviso pudo haber comenzado mucho antes, con el Reynolds de 1979. Cuando José Miguel Echávarri montando el equipo visita a Tulio Campagnolo en Vicenza le pide también que le recomiende un fabricante de bicicletas y este le sugiere a Pinarello. Compra y paga Echávarri las bicicletas llegando a un acuerdo de patrocinio futuro, sin embargo hasta 1982 Reynolds no pudo usar Pinarello, entre otras cosas porque se le había adelantado Manuel Rodríguez, el padre de Purito Rodríguez,  que con el equipo CR corrió la vuelta del 81 y uno de sus corredores, Alvaro Pino, ganó la etapa de Torrejon y el Italiano  Giovanni Battaglin, también sobre una Pinarello, gano la Vuelta. Desde 1982 hasta el 2013, con alguna excepción, los equipos de Echávarri y Eusebio Unzue corrieron con Pinarello. Tras ellos, otros cogieron el testigo, así Riis sustituyo a Indurain como ganador del Tour en el 96 y Ullrich lo hizo en el 97. En el 2000 copo el podio de Sídney con Ullrich, Vinokourov y Kloden. Cuando David Brailsford monta el Sky lo hace también con Pinarello y gana el Tour con Wiggins y Froome y, sobre la misma marca, Rui Costa gana el Mundial de Florencia en el 2013. Y todo empezó con una "maglia nera" que aún luce orgullosa en un lugar relevante de la tienda de Treviso.



Ahora había que vestirlo y no sabía como. Recurrí para ello a los amigos; José Andrés, me proporciono bielas y platos, son unas bonitas Ofmega Jean fabricadas en Italia por la familia Perotti con platos de 52 y 42 dientes, perforados para aliviar en lo posible el peso. Las ruedas, en un principio las Mavic, transmisión Triplex para el cambio y Campagnolo para los mandos y el desviador. Para la potencia recurrí a una vieja Turiste y el manillar de origen desconocido, no recuerdo es quien me proporciono al igual que la tija. Para los frenos opte de manera provisional -que como siempre pasa con estas cosas puede llegar a ser definitivo-, por comprar unas Weinmann, manetas y puentes, nuevas a estrenar por 20 euros, el sillín un viejo “Turbo” en buen uso. Ya lo tenía todo, solo era cuestión de empezar a montar. Primero aproveché un pedalier que tenia por casa, pero tras montarlo compruebo que roza el plato en la vaina, por lo que tuve que comprar otro de mayor longitud. Ahora sí, funcionan perfectamente. El siguiente paso fue el montaje de los frenos que no causaron ningún problema, tampoco el manillar y la potencia ni las manetas. Ajustar desviador y cambio tampoco supuso un problema grave.



Para las ruedas en un principio usé las Mavic, pero descubrí unas llantas también Mavic Sup de 36 agujeros color gris azulado y aún embaladas en el trastero de la tienda. Me propuse usarlas, para ello necesitaba unos bujes, me puse a buscar por los cajones de material reciclado de la tienda, encontré unos Shimano 600 estupendos, pero eran para 32 radios. A su lado habían unos Gurpil aun en sus cajas, estos sí de 36 y además me los dejaban a muy buen precio; decidido, serán estos, además son de un color plata precioso. Una vez montadas casi lo más difícil fue encontrar un piñón que no se fuera más allá de las 7 coronas, para mantener un poco el estilo de la bicicleta. Para las cubiertas unas Michelin Dynamic Classic.

 Foto: Pinarello

unas fotos...

Mariano Vicente, febrero 2017                                                           .

sábado, 11 de febrero de 2017

De Murcia a la noria del Tío Rapao



Hace un día "horriblilis". Vientos entre 30 y 40 kilómetros por hora del nor-noroeste se confabulan para quitarle la alegría a la mañana. Desisto del recorrido que tenía previsto para dirigirme río arriba, contra el viento, con la esperanza de que al regreso todo fuera más fácil. Hoy creo que voy hacer el recorrido relajado, incluso turístico. Pasamos cientos de veces por los mismos sitios y ni siquiera reparamos en ellos, más pendientes de la velocidad o de acumular kilómetros que del paisaje que nos rodea. Nos sorprendes así rincones que de otra manera pasan totalmente desapercibidos; esa ermita, aquella noria, la acequia hinchada de agua que se desangra en múltiples hijuelas regando las tierras de alrededor y que nosotros cruzamos sin apenas percatarnos. Por el Cuartel de Artillería accedo al carril-bici de la mota del río; el viento te abofetea o te da una calleja según la orientación del meandro, pero son mayoría las bofetadas. Cuando arrecia la racha casi te deja parado, menos mal que soy un hombre paciente, poco a poco voy cogiendo mi ritmo y alcanzo una velocidad que supera los 20 K/h que para mí y con este viento no está nada mal.


Caen los kilómetros y llego a la Contraparada sin contratiempos. La Contraparada es el Azud Mayor de la huerta de Murcia, esta situado a unos 12 kilómetros de la capital y es el partidor de las dos principales acequias, la que riega el heredamiento norte, la Aljufía y la que hace lo propio con el del sur, la Alquibla. Su origen esta documentado desde el siglo X, pero es posible que sea mucho más antiguo, probablemente de época romana, como así parece atestiguar los yacimientos encontrados en la Senda de Granada y en Los Arcos. Hoy, sin dejar su función de riego, se esta potenciando como área recreativa y entorno paisajístico. De chavales no necesitábamos de declaraciones institucionales para divertirnos. Pasamos muchas horas, incluso en pleno invierno entre sus aguas, jugando entre cañaverales en estado casi salvajes, donde fochas, pollas de agua, patos y un sinfín de bichos pululaban a sus anchas. En época de desove, los barbos intentaban superar la presa en vertiginosas carreras contra corriente. Muchos; cansados, se dejaban caer por la pendiente. Nosotros les esperábamos al final de la presa, con nuestros débiles brazos colocados en forma de pala y formando una enorme tenaza con el pecho, tal era el ímpetu, tamaño y peso de algunos de ellos que terminábamos todos en el fondo del río.


Continúo hacia la carretera de Molina, el viento continua soplando con fuerza, paso la Torre y la Ribera hasta llegar a la ermita de la Consolación a la entrada de Molina. Es una ermita que ha estado aquí desde la Edad Media, aunque su edificio es de estilo moderno, construido en 1976 a suscripción popular. La imagen de la patrona, también de origen medieval, fue destruida y se sustituyo por otra similar de Bernabé Gil. Por su parte trasera pasa el Segura y había aquí una barca, de las denominadas de baroma, que daba servicio al barrio de La Hoya y era conocida popularmente como el barco de Leandro. Continuó por la vía verde del Noroeste para deshacerme del tráfico que una importante población como Molina genera. Al otro lado, continuo hacia El Llano por una carreterilla más tranquila que discurre por el paraje de la  Huerta de Arriba, y luego por el camino asfaltado del Hondón hasta las espaldas del museo etnográfico Carlos Soriano. En 1875, un tal Joaquín Portillo terrateniente del lugar, vendió al abogado Carlos Soriano unas tierras en El Llano de Molina con noria incluida situada sobre la acequia Subirana, y este creo una colonia agrícola poniendo en cultivo las tierras con olivo y morera -ya había subvenciones en aquella época-. Por ley estas colonias debían de disponer de viviendas, -hasta seis llego a tener-, para los colonos, escuelas para sus hijos, almacenes comunales y hasta una iglesia que se construye en 1892. El museo como tal surge en 1999 con la adquisición de los inmuebles por parte del ayuntamiento de Molina. Esta compuesto por la propia ermita y la casa solariega del abogado. Es un edificio de dos plantas, la baja de servicios y la superior de dormitorios. Se conservan la cocina original, los tinajeros y el dormitorio y en las salas habilitadas para exposición hay trajes regionales, enseres y menaje de la época.


Continuamos hacia Lorquí, pasando sobre la vía de ferrocarril de Madrid-Cartagena. Dicen que aquí, en el cerro donde esta asentada la población, se dejo la vida Cornelio Escipión, cercado y vencido por las tropas cartaginesas de Asdrúbal Barca, en el 211 a.C. Pueblo huertano, -llego a tener hasta 12 norias-, tuvo una importante industria conservera, hoy venida a menos. En la plaza, frente a la iglesia de Santiago Apóstol, parte una calle que tenemos que dejar por la primera que nos sale a la derecha, -de la noria se llama-, que nos lleva precisamente a una coqueta noria situado junto a las últimas casas de la población. Es una vieja noria -hoy restaurada-, de hierro y madera que en sus buenos tiempos llego a regar 300 tahúllas. Esta formada por 14 pares de radios y 84 cangilones con un diámetro de 4,50 metros, hoy es un mero objeto decorativo tras haber desaparecido el antiguo canal de riego, aunque se ha sustituido por otro que sirve para poner la noria en movimiento. Aledaña a la población en su lado norte, a un par de kilómetros de distancia se encuentra la noria del Tío Rapao. Es una rueda de grandes dimensiones construida de hierro y madera con 112 cangilones y 156 paletas que ha sido restaurada recientemente. Esta declarada Monumento Histórico Artístico Nacional, regaba tantas tahúllas como la más pequeña de Lorquí; unas 300 tahúllas.


Decido regresar, esta vez sí, con el viento a favor. Es una verdadera gozada rodar a más de 30 k/h. sin apenas esfuerzo. Utilizo prácticamente el mismo recorrido para la vuelta con pequeñas variantes como utilizar el tramo de la Huerta de Abajo, en el Llano de Molina. Pasar junto a un precioso bosque de ribera que forma el Segura en esta zona donde una joven pareja juega a pescar mientras se enamora, o un trozo de la Vía Verde desde la entrada a Molina hasta La Ribera y Javalí Viejo, sede de nuestros amigos de K2 y la antigua Fabrica de la Pólvora. Después el carril-bici nos devuelve a Murcia por la mota del río.


Mariano Vicente, 8 de febrero de 2017

martes, 7 de febrero de 2017

Domando al Brooks


La verdad es que no sé quien doma a quien. Me lo regalé para Navidad, siempre he deseado tener uno. Brooks es un fabricante legendario, lleva realizando sillínes de cuero en Birmingham, Inglaterra desde 1882. Brooks fabrica sus sillínes de forma artesanal y por supuesto que también el mío, un B17 narrow, más estrecho que el normal, unas 6 pulgadas que equivaldría a unos 15 centímetros. La verdad es que es precioso; el brillo de su cuero, sus formas, detalles como el repujado de la marca, o esos remaches tan resultones. Me costo mucho introducirlo en un cubo con agua templada para ponerlo a remojo. Había leído en algunos foros que la mejor forma de “curar” un Brooks era sumergiendolo en agua templada, montar en la bici y salir a pedalear. Yo algo suspicaz, lo trate con mimo, solo introduje la parte trasera dejando en la superficie la parte en la que lleva el tornillo para darle tensión. Solo lo tuve unos 15 minutos, “mojado” pero no “empapado”. Lo sequé bien con un paño y lo monté en la bici. Aun sí fui primero a desayunar y le dí otra media hora para que secara un poco más.


Aquello era duro como una tabla, pero los años de Bilbao te preparan para casi todo, sillínes duros a mi. Un poco más largo y ancho de lo que estoy acostumbrado, los primeros compases fue un verdadero combate entre mis testículos y él; poco a poco cada uno fue encontrando su lugar. Y no, no parecía tan duro después de unos kilómetros, cuando llevaba apenas una docena me detuve, lo contemple con detenimiento. Para mi sorpresa habían aparecido dos sutiles depresiones donde se supone que apoyan mis isquiones, el resto parecía más o menos igual, la humedad desaparecía y el color se unificaba, la cosa parecía marchar correctamente. Lo que nadie me dijo y tampoco leí en ningún sitio que aquello fuera una jaula de grillos, lo achaqué quizá a la humedad, pero hoy totalmente seco y engrasado he confirmado que no. No es tan acusado como el primer día pero se queja a cada pedalada, y en los sitio bacheados parece todo una dotación de galeotes quejándose de los latigazos.


Pero estoy contento, después de cerca de 150 kilómetros no lo encuentro incomodo; es más, puedo asegurar que es mucho cómodo que algunos de los que he tenido, incluso de los que tengo y que puede ser un gran sillín para largos recorridos. Es como dos veces más pesado que uno de los denominados “modernos”, pesa alrededor de ½ kilo, que no es poco, pero asumible para aquellas bicicletas que no se basen exclusivamente en lo deportivo entendido como competición.

Mariano Vicente, febrero 2017

martes, 17 de enero de 2017

Algunas ermitas entre Murcia y Orihuela



Antonio no es un hombre especialmente religioso, pero si muy aficionado a perderse por los vericuetos de la huerta. La parte que mejor conoce es el tramo del Segura entre Murcia y Orihuela, por eso no me extraño su llamada, había descubierto en su deambular, algunas ermitas que quiere que conozca. Un tiempo atrás realizamos un recorrido por los dos margenes del Segura, aguas abajo de Murcia, para visitar una serie de ermitas que reflejamos en nuestro trabajo: Ruta de la 8 ermitas. Pedaleando por el Segura aguas abajo de Murcia [1] y que hoy ampliaremos con algunas de nuestra Comunidad y otras de la alicantina provincia vecina, siempre con el Segura como hilo conductor.




Comenzamos como en la anterior pedaleando por la margen izquierda del Segura hacia la pedanía de Puente Tocinos, en concreto a su calle Mayor, donde se encuentra la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la peña la Crilla, cuya imagen sale en procesión el primero de mayo. Los huertos lucen plenos de fruto, pinceladas amarillas y naranjas en la paleta verde de limoneros y naranjos, frescos, jugosos, tras el riego proporcionado por las últimas lluvias. Recuperada la mota del río pedaleamos a búsqueda de una nueva ermita, esta vez bajo la advocación de San Antonio Abad; San Antón el egipcio, valorado patrón de monjes, sepultureros, tejedores de cestos, carniceros, fabricantes de cepillos y de los ermitaños y sobre todo protector de los animales domésticos cuya onomástica se celebra en estos días.


   
Por la vereda de la Barca, entre bancales de hortalizas, llegamos a la ermita Vieja de Santa Cruz, en la vereda de la Cruz, junto al río Segura. Edificada sobre una antigua mezquita, la de Benizá, fue donada por Alfonso X a Guiralt Serín, pasando a denominarse ermita de Santa Cruz de la Ribera y Canalizo. Continuamos por el margen izquierda, en el otro margen Alquerías y una nueva ermita de la que desconocemos casi todo excepto su sugerente nombre; Virgen de la Oliva, a pesar de ser la patrona de la pedanía. Hechos los deberes, sabemos que alberga en el interior una imagen del siglo XVI, aunque su advocación puede estar acaballo entre los siglos XIII y XIV. Su ermita ha sido recientemente restaurada y luce su fachada de bonito color añil, enmarcando sus huecos en el blanco luminoso de nuestra tierra. El día de su romería, colocada sobre una carreta tirada por dos vacas rojas murcianas, entre arreglos florales y cánticos de los romeros, es llevada en procesión por carriles de la huerta jalonados de limoneros.


     
Regresamos de nuevo a la margen izquierda para llegar a la diminuta ermita de San Isidro, reconstruida por los vecinos sobre la misma mota del río en 1995. Atravesamos Beniel, último pueblo de la Región de Murcia, entre los viejos Pinochos y bajo las modernas vías del Ave. Antonio esta eufórico, entramos en la parte que más le gusta, son sendas y caminos apenas intuidos por parajes escondidos de la huerta. Pedaleamos entre bancales de hortalizas delimitados por un laberinto de brazales, sin su ayuda probablemente todavía estaría dando vueltas sin encontrar el camino de vuelta a casa. Un entramado de tubos azules a modo de pórtico nos da la bienvenida a la ermita de La Habana, en Los Desamparados. Su edificio es de medidos del s. XX y poco más sabemos sobre ella salvo su emplazamiento, casi sobre la acequia Alquibla. Estaba en obras y en su interior no se encontraba imagen alguna. Indagaremos para conocer más sobre ella.



Casi donde la acequia Alquibla se cruza con el azarbe Mayor y un kilómetro antes de llegar a “los tubos” del canal del Tajo-Segura, giramos a la izquierda por la Verdea de la Buena Vida, nombre premonitorio del bonito paraje de Lo Cabello donde se encuentra la ermita de la Inmaculada. Edificio de un cierto empaque y tamaño, de un solo cuerpo y chato campanario a la izquierda. Una maciza puerta de madera nos impide la visión del interior; junto a la puerta, un banco de madera bajo una vieja higuera, nos permite tomar un receso a base de dulces naranjas.
Nos dirigimos ahora hacia el Molino de la Ciudad cruzando el río Segura, a su espalda se encuentra la ermita de san José. El edificio es de mediados del s. XX, de color blanco y dos pequeñas torres, la de la derecha es plana, la de la izquierda más alta y hueca hace las veces de campanario.



Entramos en Orihuela, ciudad que merece una detenida visita, pero nosotros nos vamos derechos al bar Manolo, viejo conocido y en el que almorzamos realmente bien. Solo nos resta regresar y el tren es mucho más cómodo y nos evita lidiar con el vendaval que esta soplando y que nos da totalmente de cara.



Mariano Vicente, en la festividad de San Antón del año 2017

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[1] http://www.bicimur.murcia-region.com/murciaenbicicleta/otrasrutas/8_ermitas/8_ermitas.htm

martes, 3 de enero de 2017

Propuestas, proyectos y otras cuitas para 2017

Un año más quiero dar las gracias a todos aquellos que se han molestado en leer alguna de las entradas o que simplemente han curioseado por aquí. Y como el año pasado me siento afortunado, creo que he conservado los principales amigos y con un poco de suerte es posible que haga alguno más. Siento los que he perdido, uno porque desafortunadamente falleció y otros porque no nos hemos entendido, seguro que por culpa miá, pero degustaría hacer lo posible por recuperarlos.

Este año, a pesar de todo el bullicio que tengo en la cabeza, no tengo ningún proyecto concreto para este año. Seguiré con las buenas costumbres de años anteriores, salidas con la bicicleta de montaña por la Región de Murcia y alrededores que nos proporcionen la escusa perfecta para compartir mesa y mantel con los amigos. La bici de carretera no la vamos a dejar, aparte de las salidas habituales no podemos renunciar mientras el cuerpo aguante a las 200 Millas (ruta circular que recorre unos 370 kilómetros a realizar en un par de días, pernotacion incluida). La subida al Calar Alto nos dará la medida de nosotros mismos, no sabemos si hacerla desde Gergal o Serón, pero que incluirá también Velefique y si nos sentimos con fuerzas -soñar no cuesta nada- subir a la Tetica de Bacares.

Otro apartado son las clásicas, cuadrar la agenda será lo más complicado, tengo en cartera citas como la Anjou Vélo Vintage, La RetroBike Enkarterri, la Retrovisor o La Pedals de Clip. Quedan las alforjas, no quiero que termine el año sin alguna ruta de largo recorrido con parte de la casa a cuestas.
En la recamara la restauración o mejor la recuperación de un viejo cuadro, no tiene porque ser un restauración clásica, si no combinar lo mejor de dos mundos, el clásico y el moderno, con componentes de uno y otro para conseguir una bicicleta que me guste, aunque solo sea a mi, con los componentes que me apetezcan sin tener en cuenta lo que opinen unos y otros.

Mariano Vicente; enero de 2017.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Fortalezas de Cartagena 2016



En el monte de San Julián; Carlos III, tras recuperar la cuidad a los ingleses y con la misión de dominar la bocana del puerto de Cartagena mando construir esta fortaleza al rededor precisamente de la torre que habían construido aquellos. Terminada en 1888 se uso como prisión durante la Guerra Civil. Desde nuestra provisional base de operaciones en el Puerto de Cartagena, junto al aparcamiento del restaurante Techos Bajos identificamos perfectamente nuestro objetivo. Es una ruta decidida en el último momento, sugerida por David. ¿Por qué no hacemos mañana la Ruta de las Fortalezas en Cartagena? Pues sí, por que no. Y aquí estamos.



La subida a la fortaleza, así en frío se hace dura. Nos calentamos enseguida, yo rompo a sudar casi al momento. La temperatura, a pesar de estar a finales de noviembre, es casi de 20 grados y ya me he puesto la ropa de invierno. Bueno toca sufrir, que le vamos hacer. Ya en la umbría de San Julián hasta se llega a agradecer una temperatura más baja. Ya arriba hacemos conjeturas sobre la bajada y el regreso, pues un cartel indica que estaba cortado el paso por el sendero entre Cala Cortina y el muelle de la Curra. Antonio, que le tiene mucho respeto a las bajadas, se va por donde hemos venido y los demás investigamos una nueva alternativa por la ladera oeste que en algunos tramos esta muy rota y en otros algo trialera y nos obliga en un par de ocasiones a poner pie a tierra.


Bajamos hasta la Batería del Comandante Royo, también conocida como Trincabotijas Alta por encontrarse a poca distancia de Trincabotijas Baja y de esta punta. Estaba armada con seis cañones Ordóñez de 24 cm a barbeta de las que actualmente se pueden observar cuatro emplazamientos. Bajamos de una a otra y tomamos la carretera según informaba el cartelito de la subida a San Julián, lo que nos obliga a pasar el túnel. A la salida cruzamos al carril bici para desplazarnos hasta el puerto y por la rambla de Benipila acceder a la parte occidental del puerto, rodear el arsenal para subir hasta el cuartel y baterías de Fajardo. Es un conjunto que estuvo formado por tres baterías de costa y un cuartel para alojamiento de toda la tropa situados sobre el Soto de la Podadera. Las baterías estaban artilladas con obuses Ordoñez de 21, 24 y 30,5 centímetros. 

 

Tras un ligero descanso y alguna barrita que nos echamos al coleto bajamos hasta alcanzar la pista de subida a Galeras. La llegada al asfalto se muestra algo congestionada, numerosos ciclistas y caminantes suben o bajan por ella. El castillo fue proyectado Pedro Martín Zermeño y Mateo Vodopich y terminado en 1777. A parte de utilizarse como fortificación defensiva de la basa naval, fue centro de comunicaciones y control de tráfico marítimo. Tras la Guerra Civil sirvió de prisión militar hasta 1986. El sol esta ya a buena altura y abrimos el debate sobre subir al Castillo de la Atalaya o regresar a los vehículos. Por las caras de algunos el debate se zanjó rápidamente, ni subieron la otra vez ni van a subir esta. Nos dejamos caer y tras bordear el Arsenal, pasar por la plaza de los Héroes de Cavite y por el Paseo de Alfonso XII acceder al aparcamiento del restaurante Techos Bajos y a nuestros vehículos. Final de la ruta y regreso a nuestros hogares en la ciudad de Murcia. 


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Mariano Vicente, noviembre 2016 

domingo, 20 de noviembre de 2016

Sendero del Águila



Decididamente tengo que plantearme algunas cuestiones; no sé si es la edad pero cada día le doy más vueltas a la cabeza. En estos momentos mientras subo por el camino del Abuznel y los demás se van alejando lentamente impidiéndome desarrollar mi yo más social y abocándome a la búsqueda de ese yo interior que no llego nunca a descubrir me pregunto que hacer; entrenar más y comer menos para bajar algo de peso, o comprarme una bici eléctrica, lo que me permitiría el desarrollo de ese yo social que en estas salidas no llego nunca a alcanzar. Por más que me esfuerzo siempre termino a mi propio ritmo que normalmente no coincide con el de los demás. Lo curioso es que en el grupo hay gente de muy diversa forma física; incluso, estoy convencido, que peor que la mía, no obstante logran ir todos juntos y yo no. Tengo que hacermelo mirar.



Hoy nos hemos reunido a las puertas del Jarro de Oro, y solo eso, porque estaba cerrado, seis compañeros con ganas de realizar la ruta que ha preparado Juan Bautista, nuestro hombre “Espuñero”. Ruta que comienza subiendo por el cordel de Librilla y el camino del Abuznel, en la solana del Cabezo de los Lobos, para salir al Centro de Visitantes Ricardo Codorniu y por la senda de los Siete Hermanos buscar el sendero del Águila. Hace un magnifico día; sol y una temperatura ideal, a pesar de encontrarnos en pleno mes de noviembre. Bajamos las bicis de los vehículos y en unos pocos minutos estamos ya en marcha. Comenzamos en frío con subidas importantes que nos calientan en pocos minutos. El camino, en en relativo buen estado, se retuerce hacia el canal del trasvase hasta cruzarlo y continuar con el mismo tono por la solana del Abuznel.



Los compañeros me dejan atrás, poco a poco eso si, pero me dejan. Una vez que cojo un ritmo, no me siento capaz de alterarlo para alcanzarlos. Sigo y sigo como una pila defectuosa de esa marca del conejito. Pero bueno que le voy hacer, a mi edad, ya no voy a cambiar. En el collado que da paso al nacimiento de la rambla del Azaraque me esperan y nada más llegar, con mucho recochineo por su parte, se oye: -vámonos que ya esta aquí. Muy graciosos los zagales. Supongo que mucho no han esperado, no les hago caso y continuo sin detenerme obligándolos así a tener que seguirme. Volvemos a subir hasta enlazar con la pista que viene de la Casa de la Fuente de las Zorras para desembocar en la carretera de Fuente alta.



Esto es una verdadera manifestación, ciclistas por todos lados; por la carretera, los caminos, los senderos. Todo esta esta tan lleno que cuando me encuentro con Rafa Guzman, un viejo amigo ciclista ahora reconvertido en motero, me dice que han subido a almorzar a la Fuente del Hilo, pero que se van a probar al Berro, que aquí es imposible. Nos despedimos y sin dilación continuamos subiendo hacia La Perdiz para entroncar, antes de llegar, con el sendero de los Siete Hermanos. Ahora si, esta es la parte que me gusta, en la que no me dejan atrás, en la que normalmente me siguen ellos y solo logran adelantarme si me detengo para hacer una fotografía. Son zonas de senderos angostos, con dificultades de paso, algo pedregosos que nos obligan a concentrar nuestra atención en los pocos metros que podemos ver por delante, con subidas y bajadas importantes, pero normalmente cortas, en las que la adrenalina se dispara y uno se siente feliz. Tras algunas revueltas, el sendero nos devuelve otra vez a la carretera de Fuente Alta. Nuestro verdadero propósito es introducirnos por el barranco de Leyva para buscar el comienzo del Sendero del Águila.



Nos introducimos en el barranco de Leyva que va a desembocar al de Espuña. Pasado casa Leyva, en la que hay un grupo excursionista, cada vez nos vamos encontrando con menos gente, vaya en bici o andando. Pasamos Fuente Bermeja para tomar una estrecha vereda que va colgada de la ladera norte; es el sendero del Águila, abierto solo de julio a diciembre para respetar la época de cría de las rapaces. El sendero es verdaderamente precioso, estrecho y virado, técnico en algunos puntos, pero divertido y ameno. Te obliga a ir concentrado en el palmo de anchura que tienes delante de la rueda, pero disfrutas. Procuro pasar desapercibido, en silencio, que no resbale ni un taco, con la degradación justa para que la maleza no lo invada en los seis meses que esta cerrado. Si quieres ver el paisaje no tienes más remedio que detenerte en un recodo y contemplar el enorme barranco, garganta incluida, que ha logrado horadar algo aparentemente tan pequeño como el río Espuña. La naturaleza siempre me sorprende.



Por desgracia el sendero se acaba poco después de pasar la tubería del Canal del Taibilla que sirve o servía, no lo sé, para dar fuerza a la central eléctrica del Rápido de los Molinos, aprovechando el desnivel de 162 del canal. Le tendré que preguntar a Juan Bautista, que para eso trabaja en una importante empresa eléctrica, porque aquí mismo hubo otra, la Fabrica de Electricidad de Alhama, construida en 1902 y que se surtía de la caída del Caño de Espuña de casi 200 metros de desnivel. Ahora es el trasvase Tajo-Segura el que nos sirve a nuestros propósitos, que abandonamos por la rambla del Molino. Nos volvemos a divertir; la rambla nos regala un divertido sendero, no exento de complicaciones, que nos obliga a extremar la precaución si no queremos terminar con nuestros huesos en el suelo. Esto llega a su final, hemos pasado un estupenda mañana de ciclismo en compañía de los amigos. A algunos los hemos echado de menos sobre la bici y a otros también en el verdadero final de la ruta, él que siempre hace nuestro grupo al rededor de una buena mesa.



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Mariano Vicente, 19 de noviembre de 2016.