viernes, 17 de abril de 2026

Camino Natural Vía Verde de Lucainena de las Torres a Agua Amarga


(Ferrocarril minero que transportaba el mineral de hierro desde las minas de Lucainena hasta el cargadero de Agua Amarga, a unos 36 km. Estuvo funcionando desde finales del siglo XIX hasta 1942.)

Desde uno de los “Pueblos más Bonitos de España”; Lucainena de las Torres, existe una interesante vía verde que discurre por la plataforma de un antiguo ferrocarril minero que llevaba su carga hasta el Mediterráneo, al cargadero de mineral de Agua Amarga. Hoy solo podremos llegar hasta la Venta del Pobre (más o menos la mitad de su recorrido) tras pasar por lugares como los Antiguos Baños Medicinales de Lucainena de las Torres, el Cortijo de la Tejas, la Noria del Saltador, los restos de las Baldas de Peralejos, el túnel de Piedra y el espectacular puente del Molinillo sobre el río-rambla Alias.


Foto: spanishrailway.com


Desde los hornos de calcinación en Lucainena de las Torres bajaban toneladas de mineral de hierro camino de la costa hasta Agua Amarga, donde eran embarcadas hasta los Altos Hornos de Vizcaya. Pedalearemos bajo la vigilancia de la Sierra Alhamilla y siguiendo los pasos de la rambla de Lucainena que, aunque no lo parezca, también es río y se llama Alias.


Desgraciadamente, hoy por hoy, solo nos lleva hasta la Venta del Pobre en el municipio de Nijar, dejado para el futuro su continuación hasta Agua Amarga. Serán a penas 15 kilómetros que nos sabrán a poco. Aun así, podemos dividir el recorrido en tres partes diferenciadas; un primer tramo entre Lucainena de las Torres y El Saltador, un segundo asfaltado entre El Saltador y el Puente del Molinillo y por último el que nos llevará hasta la Venta del Pobre.

Foto: spanishrailway.com


Diario de ruta


Aun es de noche cuando nos ponemos en marcha, tenemos 173 km que con un café son al menos dos horas de viaje. El sitio más cómodo para dejar el coche y coger la bici es el aparcamiento de la Venta del Pobre.

 
El sol ya está alto, ilumina la sierra de Alhamilla y los campos por los que vamos a pedalear. Hemos decidido alargar algo la ruta y visitar en primer lugar el pueblo de Nijar, “capital” de la comarca Cabo de Gata-Nijar, parque marítimo – terrestre del territorio español afectado por el mayor número de figuras de protección, ya que además de Parque Natural es: Reserva de la Biosfera, Geoparque y Zona de especial protección de aves.

  
Al principio el itinerario no se presenta demasiado atractivo, aprovechamos la vía de servicio de la A-7 en dirección a Nijar. El paisaje; el típico espartal que prolifera por estos lares, pero no nos dejemos engañar aquí se da una gran biodiversidad con algunos endemismos propios, al fin y al cabo, estamos en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

 
Las encaladas casas de Níjar aparecen ante nosotros recortadas bajo las grises laderas de la sierra de Alhamilla, vigiladas de cerca por la Atalaya. Calles estrechas y adoquinadas de casas encaladas, jarapas y cerámica, iglesia mudéjar y Atalaya.

 
Abandonamos la población con dirección a Lucainena de las Torres, la carretera serpentea tratando de ajustarse a las laderas de la sierra de Alhamilla, los almendros se alternan con algún olivo y pinos aislados. El paisaje se eleva suavemente y se "monteriza".

 
Como a seis kilómetros de Nijar nos damos de bruces con el cauce de la rambla del Carrizalejo que nos tiene reservada una agradable sorpresa, el pantano de Isabel II.
Estamos en la vertiente sur de la sierra de Alhamilla, cerrada de los Tristanes en la Rambla del Carrizalejo. Presa de sillares de cantería de 35 metros de altura por 44 de longitud. Diseñada por un paisano nuestro, Gerónimo Ros Giménez (1802-1885), termino de construirse en 1850 e Isabel II autorizo que llevara su nombre. Desgraciadamente, en poco más de una década, casi la mitad de su capacidad estaba ocupada por los materiales arrastrados por las avenidas. ¿Falta de previsión? O alguna otra cosa.


Al cruzar ramblas y barrancos pequeños retazos de vegetación de ribera alegran la vista. Se empina la carretera para superar la sierra y llevarnos a Lucainena.

  
La iglesia de Nuestra Señora de Montesión domina la población; a su derecha, los restos de la antigua torre del Molinillo, único vestigio que queda en pie de la muralla que rodeaba el pueblo y que justifica antiguo topónimo “Lucainena de las Siete Torres”.  No podemos abandonar la población sin pararnos a contemplar su centenario algarrobo, el lavadero o la fuente.

 
El siglo XIX y parte del XX le deparó un importante pasado minero del que son testigos sus hornos de calcinación. Estos hornos de los que se conservan ocho, tenían 20 metros de altura y una capacidad de fundición de 500 toneladas de mineral al día. Uno de ellos se ha rehabilitado y se puede visitar. 
Una vez procesado el mineral se transportaba por ferrocarril hasta el embarcadero de Agua Amarga, hoy su trazado ha sido rehabilitado como vía verde hasta la Venta del Pobre y es nuestro siguiente recorrido.


 
Comenzamos a pedalear y pronto nos encontraremos con la antigua estación de Lucainena hoy convertida en punto de información turística. Nos alejamos del casco urbano para alcanzar el mirador de “El Algarrobo” donde podremos disfrutar de una panorámica de la sierra de Cabrera-Bédar (ZEC) por sus valores ambientales. Poco después llegamos al área de descanso “La Cerradilla” que dispone de sombra, mobiliario e incluso fuente para recuperar fuerzas.

 
El paisaje agrícola, salpicada de blancos cortijos, enmarca nuestro recorrido, siempre en ligero descenso, paralelos a la rambla de Lucainena. 

  
Cruzamos la pasarela de Rambla Honda y llagamos al mirador de “El Saltador” con vistas sobre el cortijo de las Tejas. Cartel interpretativo y comienza el tramo asfaltado que discurre por el camino de Huelí. Pocos metros después del kilómetro 6, el estado de ruina del antiguo puente de la Rafaela, hoy ha sustituido por una pasarela de acero y madera, lo que nos permite recuperar el antiguo trazado ferroviario a la altura del poblado de Los Ramos.

 
En el punto kilométrico 9 encontramos el único túnel con que contaba este ferrocarril. Excavado a “roca viva”, sin revestimiento, no representa ninguna dificultad pues está iluminado y es de escasa longitud (85m). En el kilómetro 10 se acaba el asfalto y pronto llegamos al acondicionado puente del Molinillo. 
Se suaviza la orografía y los invernaderos comienzan a dominar el paisaje. Pedaleamos casi sin darnos cuenta para llegar al final del recorrido en la Venta del Pobre, lugar donde se ubicaba la antigua estación de Camarillas, y hoy salida 494 de la autovía del Mediterráneo (A-7) donde el viajero dispondrá de todo tipo de servicios.

Mariano Vicente 17 de abril de 2026




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por visitar este blog. Si le apetece puede dejarme su comentario.